Tras la tímida, pero valiente aparición de la reacción ciudadana, exigiendo VALORES reales a estos políticos que tristemente gestionan el destino de nuestro país, me he querido unir con mis humildes reflexiones a este momento importante, todavía de resultado incierto a estas horas.
Me consideró uno de los muchos desilusionados por la clase política, de los políticos como fin y no como medio para gestionar un país, de aquellos que viven para beneficiarse de los derechos que les da tener un escaño o una posición específica, pero no responden a las responsabilidades relacionadas con el mismo. No se trata de poner a todos ellos, los políticos, en el mismo saco, porque sería injusto, aunque ganas me da cuando observo que dentro de un mismo partido se consienten desmanes, delincuentes o simplemente incompetentes, solo con el único fin de conservar votos o como pago de favores, una triste realidad que empaña las buenas labores de los honestos que pudieran existir en ese grupo.

