Las 8 de la mañana y un domingo de sol me animan para el plan que tenía previsto para hoy. A pesar de las amigos comentarios avisándome sobre el posible peligro de mis intenciones, visitar un festival popular gastronómico en una de las partes, supuestamente, peligrosas de la ciudad (La playita, Guasmo), decido que puede ser una buena experiencia.
Haciendo caso a algunas precauciones recomendadas dejo todos mis abalorios en casa, solo no me resigno a prescindir de la cámara de fotos por si hay posibilidad de dejar constancia de algo interesante, el teléfono por si emergencias, unos pocos dólares para los gastos mínimos y un atuendo de mochilero (sin afeitar, camisa arrugada, pantalón con bolsillos laterales, etc.), aunque creo que no disimulo para nada mi condición de extranjero del lugar. Lee el resto de esta entrada »
