actitudSi bien el fin de año es un momento de reflexión y propósitos, no lo es menos cada cumpleaños que celebramos.
En mi caso, ambas reflexiones son muy cercanas y se me aglomera el trabajo, jaja.
Pero si, parecen fechas que nos animan a hacer ese inventario puntual, y al menos una amplia vista hacia el futuro y sus oportunidades.

Y hoy, en esos recuerdos, encontré que entre algunos tropiezos y aciertos, la historia me ha llevado a disfrutar de grandes experiencias con excelentes amigos y cómplices en el camino, algunos acompañándome durante un largo recorrido, otros en solo algunos tramos, pero con una intensidad que han quedado grabados para siempre en mi memoria, ninguno dejándome indiferente.

Cuando uno piensa que ya empieza a reducirse la velocidad de esa aventura que es la vida, se da cuenta que solo es una percepción sin sentido, que las emociones, los sentimientos y las ilusiones se pueden regenerar, y que los años apenas importan cuando los compañeros de viaje y las emociones siguen estando presentes.

Y es que cuando mas es la edad que tenemos, mas es la experiencia y las posibilidades de compartir, y aunque, en contraposición a estas oportunidades, las capacidades físicas se reducen, siempre podemos descubrir nuevos proyectos que nos revitalicen, dejándonos de nuevo ver que no son los años, si no nuestra actitud, la que nos lleva a la vejez prematura y que nada es mas precioso que morir joven de espíritu y con ilusiones.

No tirar nunca la toalla y, como hacíamos en nuestra juventud, seguir luchando para formar parte e influir este futuro que indudablemente nos acompañará es una buena forma de permanecer joven aunque existan algunos achaques que no controlemos del todo.

Afortunado con mi pasado y por los que me han acompañado, tanto personal como profesionalmente, he podido disfrutar de grandes retos a nivel internacional descubriendo que los buenos amigos pueden encontrarse en todas partes, no importa religión, política o creencias, siempre y cuando exista la tolerancia y el respeto necesario para poder compartir esos tramos que en la vida nos empata.

Que la adrenalina es, en mi caso, un elemento adictivo que preciso para seguir y que la misma la puedo encontrar en casi cada elemento de la vida, desde nuevo aprendizaje, hasta aventuras, deporte o nuevas amistades y, siendo así, no puedo ni debo frenar esas nuevas oportunidades, y que la complicidad es imprescindible para disfrutar de los momentos, que hacerlo a solas no es suficiente y que compartirlo me llena el corazón y el espíritu.

Que el riesgo forma parte de cada uno de nosotros y está presente en casi cualquier actividad,  y que tener miedo al mismo es un error ya que nos limitará en las decisiones y reducirá las oportunidades de descubrimiento, aunque si es necesario respetarlo y manejarlo para evitar que nos hiera demasiado, pero también asumirlo y que no nos limite en la búsqueda de esas vivencias vitales.

Agradecido pues de mis compañeros de viaje, tanto de los que me han permitido navegar y disfrutar a su lado, como de los me han enseñado cosas que, doliéndome, me han hecho crecer en conocimientos y saber apreciar de mejor forma lo positivo en cada segundo de mi vida. De aquellos que han aceptado mis ideas, aun no siendo totalmente afines a las mismas, y me han mostrado las suyas, sus valores e ilusiones, que han expandido mi universo, de esas largas conversaciones entre amigos que han llenado momentos íntimos y muy especiales, haciendo este mundo más amplio y variado, mas interesante y complejo, al tiempo que un poco más comprensible.
añoY claro, como cada año, con cada reflexión, no queda mas remedio que pensar en..¿Y a partir de ahora qué?

Haciendo ese breve inventario previo, contando con esos pocos pero entrañables e incondicionales amigos,  recomponiendo las oportunidades y venciendo los miedos, es momento de planes.
Nada muy concreto, dejando la flexibilidad necesaria para evitar que puedan entorpecerse los nuevos descubrimientos, pero si con unas claras consignas sobre la forma de seguir, amor en el sentido más amplio de esta palabra, el humor para saber y poder disfrutar de cada momento, y la ilusión por esos descubrimientos y proyectos que día a día aparecen, sin tirar la toalla y sin ceder a prejuicios o ideas preconcebidas.

Respetar ideas y proyectos de esos cómplices y amigos pero teniendo la fortaleza de luchar por las mías, intentando no herir a nadie y compartir cada momento para los que quieran acompañarme en el camino. Y, por supuesto, apoyar a los que me incluyan en sus ilusiones.
Luchar sigue siendo la consigna, así que, un nuevo año donde, además de los siempre presentes planes: familia, dieta 😉 y deporte, los cómplices y amigos, el aprendizaje y la actividad profesional deben seguir generando la energía necesaria para permanecer joven, generando la adrenalina necesaria para que, además,  sea una aventura excitante.
adrenalinaUn abrazo a todos y mucha felicidad en el camino, segundo a segundo, sin ceder a los tropiezos que intentan desmotivarnos. La vida merece la pena y compartirla es un privilegio que debemos aprovechar.